El cultivo de frutilla es muy susceptible al ataque de enfermedades que afectan distintos órganos (hojas, pecíolos, corona, fruto). A la vez, la incidencia de enfermedades varía año a año, dependiendo de las condiciones climáticas que priman, las variedades elegidas y las distintas situaciones de manejo. Las enfermedades provocan disminución de la producción y calidad de la misma, por lo que resulta primordial plantear estrategias de prevención y control. Es importante utilizar todas las medidas de control disponibles (monitoreo, diagnóstico, control químico, cultural, biológico) para minimizar los riesgos ambientales, reducir los costos y proteger la salud humana. El manejo integrado de enfermedades (MIE) tiene dos enfoques principales: el monitoreo y el uso racional de fungicidas. Para llevarlo a la práctica interesa la identificación correcta del agente causal, la reducción de los niveles de incidencia de la enfermedad sin que produzca daño económico al cultivo y la obtención de productos inocuos y de calidad. El MIE reúne distintas prácticas amigables con el ambiente y la salud humana que mejoran la competitividad y la sustentabilidad de los sistemas productivos.