Los territorios se configuran por la acción de varias generaciones a lo largo del tiempo. Son la materialización física de las actuaciones de los grupos que los habitan y habitaron; son libros abiertos donde se puede leer la historia del lugar y de sus gentes, y a partir de allí imaginar el futuro. A veces, resuenan nombres que les brindan una identidad reconocida por la gente del lugar, aún cuando los cambios que le va imprimiendo el tiempo y las dinámicas económicas, políticas, ecológicas o sociales los hayan cambiando tanto que tal vez sea necesario encontrar otros nombres para hablar de ellos.