Del peón de campo al biotecnólogo, del tractorista al director de experimental, hay un denominador común que atraviesa cualquier escalafón: la pasión por pertenecer al INTA. De ese sentimiento tan arraigado como inexplicable se nutre la mística que, en ya sesenta años de vida institucional, hermana a todos los miembros de este organismo con un compromiso orgulloso, fiel, inquebrantable. Hoy, con sesenta años recién cumplidos, el INTA mantiene intacto ese espíritu de entrega al servicio público, el cual se pone de manifiesto en cada una de las más de setenta entrevistas realizadas para la confección de este libro.