La consolidación de un mercado global ha establecido relaciones entre las economías de los países a través de cadenas de suministro que elaboran productos y servicios con enormes repercusiones en todos los ámbitos de la sustentabilidad: económico, ambiental y social. En este contexto complejo y global, las herramientas que actúan en el marco del pensamiento de ciclo de vida (ej. Análisis de Ciclo de Vida, Huella de Carbono, etc.) han adquirido una gran relevancia, puesto que permiten identificar los impactos asociados a cada transacción, y promover la mejora en las cadenas involucradas, desde la extracción de las materias primas hasta la disposición final de los residuos, pasando por instancias de procesamiento, elaboración de productos, comercialización, uso, mantenimiento, reciclaje, etc.