A pesar de que Argentina tiene una pequeña participación en la producción mundial de cerezas, en torno al 0,3%, abastece al mercado internacional en contra-estación, siendo esto una ventaja comparativa importante. Si bien esta situación es compartida con otros países del hemisferio sur, Argentina tiene un gran potencial productivo, debido a las condiciones climáticas adecuadas y disponibilidad de recursos para expandir el cultivo. El área implantada en Argentina es de aproximadamente 3.000 hectáreas, de las cuales el 56,8% se concentra en las provincias patagónicas de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Esto indica un aumento muy significativo, si se tiene en cuenta que, a principios de la última década, la producción de cerezas en esta región se limitaba a un pequeño número de plantaciones. Siendo que la exportación es uno de los principales objetivos de la producción de cerezas de la Patagonia, que cada vez cobran más relevancia compradores de países lejanos, como China, Japón, etc., y que las cerezas son frutos altamente perecederos, es fundamental producir fruta de alta calidad y mantenerla durante el proceso de transporte y almacenamiento.