Durante el transcurso de los últimos años asistimos a un proceso de importante visibilización de la agricultura familiar, tanto a nivel mundial, regional como nacional. La necesidad de reconocer y valorar las contribuciones que
este sector realiza en términos de desarrollo en el ámbito rural, periurbano, urbano y su impacto en la economía, ha
quedado demostrada de manera contundente y permitió identificar además sus principales condicionantes.
La implementación de diferentes instrumentos de política pública, desde un Estado presente y activo frente a los
problemas sociales más trascendentes y propios de la época, como el desempleo y la producción de alimentos para
garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria, propiciaron la implementación de estrategias complementarias
orientadas a posicionar al sector de la agricultura familiar en Argentina, como un actor trascendental del sector
agroalimentario nacional.